El mercado hipotecario en España atraviesa una etapa de fuerte dinamismo. En junio, la firma de préstamos para vivienda creció un 31,7% interanual, alcanzando las 41.834 operaciones, el nivel más alto en lo que va del año y consolidando un ciclo de doce meses consecutivos de incrementos. Aunque el avance es relevante, los expertos coinciden en que esta tendencia no se traducirá en una mejora de la accesibilidad ni en una moderación de los precios de la vivienda en el corto plazo.
Según los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística, el tipo de interés medio de las hipotecas se situó en junio en el 2,99%, apenas una décima por encima del mes anterior. Aunque este nivel sigue siendo inferior al de los dos años previos, vuelve a acercarse a la barrera psicológica del 3%. Además, el 72% de las hipotecas se formalizó a tipo fijo, el porcentaje más alto desde 2022, mientras que solo el 28% se constituyó a tipo variable.
El encarecimiento de la vivienda queda patente en el importe medio de las hipotecas, que ascendió a 168.363 euros, un 15,5% más que en junio del año pasado. A su vez, el capital total prestado superó los 7.000 millones de euros, lo que supone un incremento superior al 50%. El plazo medio de amortización se mantiene en 25 años, lo que refleja cierta estabilidad en la estructura de los préstamos, pese a la subida de los precios.
El desequilibrio entre oferta y demanda mantiene la presión tanto en el mercado de compraventa como en el de alquiler. Con menos viviendas disponibles, los precios continúan al alza en ambos segmentos. Estudios recientes muestran que tres de cada cuatro españoles prefieren hipotecarse antes que asumir el coste actual del arrendamiento, reforzando la idea cultural de que la propiedad es una inversión más segura y un patrimonio a futuro.
Para los expertos del sector, 2025 se perfila como un año de cifras récord en la actividad hipotecaria. La combinación de tipos relativamente bajos y precios en ascenso convierte la compra en una opción atractiva para muchos hogares, pero al mismo tiempo alimenta un círculo de encarecimiento que dificulta el acceso a quienes no cuentan con ahorros suficientes. Los analistas coinciden en que la accesibilidad seguirá siendo un reto, y que no se vislumbra una corrección de precios a corto plazo.
En conclusión, el mercado hipotecario español vive un momento excepcional, con un crecimiento sólido y una demanda muy activa. Sin embargo, este auge no se traduce en un entorno más accesible, sino en un escenario en el que la vivienda continúa ganando valor y reforzando su papel como inversión y activo patrimonial.
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