La compraventa de vivienda está viviendo un momento de gran efervescencia en España. En mayo de 2025 se registraron más de 61.000 operaciones, una cifra no vista desde los tiempos de la burbuja inmobiliaria de 2007. Este incremento del 40% respecto al año anterior refleja una demanda sostenida, impulsada por varios factores como la mejora de las condiciones hipotecarias, la falta de alternativas en el mercado del alquiler y un entorno financiero que, pese a la subida de precios, continúa resultando atractivo para los compradores con capacidad de ahorro.
El atractivo de la vivienda nueva pese al precio
Uno de los datos más destacados es el crecimiento del mercado de vivienda nueva, cuyas operaciones han aumentado un 42% en comparación con el año anterior. Aunque su precio medio es más elevado, muchos compradores optan por este tipo de propiedades debido a la escasez de oferta rehabilitada y a que la diferencia de precio con la vivienda de segunda mano se ha reducido. Esta tendencia muestra que, para quienes pueden asumir el coste, el atractivo de estrenar vivienda sigue siendo fuerte. Aun así, la mayoría de las transacciones aún se concentran en la vivienda usada, que representa casi el 80% del mercado.
El alquiler deja de ser una alternativa viable
La crisis del alquiler en grandes ciudades como Barcelona o Madrid ha empujado a muchos ciudadanos a plantearse la compra como única salida. Las rentas elevadas y la baja disponibilidad de inmuebles han generado un efecto de expulsión hacia el mercado de la propiedad. En este contexto, resulta más barato pagar la cuota mensual de una hipoteca que afrontar un alquiler, siempre que se disponga de ahorros para la entrada y los impuestos asociados. Esto ha hecho que muchas personas se decanten por comprar aunque antes no lo contemplaran.
Condiciones hipotecarias y desigualdad social
Las condiciones de financiación han mejorado desde la caída de los tipos de interés, lo que ha facilitado el acceso al crédito. Aun así, el mercado muestra una clara polarización: sólo quienes tienen ahorros pueden aprovechar estas condiciones favorables. La otra cara de la moneda la representan jóvenes y trabajadores con sueldos bajos, que quedan excluidos tanto del alquiler como de la compra. Esta brecha pone de manifiesto un problema estructural que va más allá del ciclo económico.
El futuro del mercado inmobiliario español parece seguir al alza, con precios que ya se sitúan apenas un 4% por debajo de los máximos de 2007. La demanda continúa fuerte, y aunque la construcción se está recuperando, todavía no cubre el volumen necesario en las áreas más pobladas. Todo apunta a que, si se mantiene este ritmo, 2025 cerrará con cifras históricas de compraventa, pero también con retos importantes en cuanto a accesibilidad y equidad residencial.
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